- El ensayo clínico compara dos estrategias antibióticas para prevenir infecciones graves en pacientes con leucemias agudas y receptores de trasplante hematopoyético
- La investigación, promovida por FINBA y desarrollada en 11 hospitales españoles, refuerza la necesidad de seguir buscando alternativas más seguras y sostenibles
- El trabajo ha sido aceptado para su publicación en The Lancet Regional Health – Europe, una de las revistas biomédicas de referencia internacional
Un estudio multicéntrico liderado por investigadoras del grupo de Neoplasias Hematológicas del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) y del Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias (IUOPA) aporta nuevos datos sobre cómo prevenir infecciones graves en pacientes hematológicos especialmente vulnerables.
El trabajo, dirigido por la doctora Teresa Bernal del Castillo y desarrollado en 11 hospitales españoles con la participación de más de 160 pacientes, ha sido aceptado para su publicación en la revista internacional The Lancet Regional Health – Europe, una de las publicaciones biomédicas de referencia a nivel internacional.
La investigación se centra en pacientes con leucemias agudas que reciben quimioterapia intensiva o receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos, tratamientos que producen una profunda disminución de las defensas inmunológicas. Además de destruir las células tumorales, la quimioterapia también daña la mucosa intestinal, facilitando el paso de bacterias desde el intestino al torrente sanguíneo, lo que aumenta el riesgo de infecciones potencialmente mortales.
Buscar alternativas más seguras
Desde hace años, estos pacientes reciben de forma preventiva antibióticos del grupo de las fluoroquinolonas, ya que distintos ensayos clínicos demostraron que reducen la mortalidad asociada a infecciones graves. Sin embargo, estos fármacos presentan importantes limitaciones.
“Las fluoroquinolonas pueden producir efectos secundarios musculoesqueléticos graves, como rotura de tendones, y también alteraciones en la conducción cardíaca”, explica la doctora Teresa Bernal del Castillo. “En pacientes hematológicos, que ya reciben otros tratamientos con toxicidad cardíaca, esto puede convertirse en un problema especialmente relevante”.
A ello se suma otro desafío creciente: la aparición de bacterias resistentes debido al uso continuado de los mismos antibióticos y el impacto negativo sobre la microbiota intestinal.
En este contexto, el ensayo clínico evaluó si la fosfomicina —un antibiótico ampliamente conocido, económico y utilizado habitualmente para diversos tipos de infecciones— podía convertirse en una alternativa eficaz a las fluoroquinolonas.
Un estudio independiente promovido por FINBA
La investigación se diseñó como un ensayo clínico de no inferioridad, cuyo objetivo era demostrar que la fosfomicina protegía frente a las infecciones de manera similar a las fluoroquinolonas, sin aumentar significativamente el riesgo infeccioso y reduciendo potencialmente los efectos adversos y la presión antibiótica.
La Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria del Principado de Asturias (FINBA) actuó como entidad promotora de este ensayo clínico independiente, desarrollado al margen de la industria farmacéutica y centrado en responder a una pregunta científica muy relevante desde el punto de vista clínico y de salud pública.
“Se trata de un antibiótico barato y ya conocido, por lo que la industria farmacéutica no tendría nunca interés en financiar una investigación de este tipo”, señala Bernal del Castillo.
Los resultados refuerzan el uso actual de fluoroquinolonas
Los resultados muestran que la fosfomicina no es igual de eficaz que las fluoroquinolonas para prevenir infecciones en estos pacientes. Por tanto, el estudio concluye que las fluoroquinolonas deben seguir siendo, por ahora, el tratamiento profiláctico de elección.
No obstante, la investigación también aporta hallazgos relevantes. Los investigadores observaron que ambos antibióticos alteran de forma importante la microbiota intestinal, aunque las fluoroquinolonas favorecen en mayor medida la aparición de bacterias resistentes.
“Lo que hemos demostrado es que necesitamos seguir investigando nuevas estrategias que permitan proteger al paciente frente a infecciones graves minimizando al mismo tiempo los efectos secundarios, el daño sobre la microbiota y la aparición de resistencias”, afirma la investigadora.
Un campo de investigación abierto
El estudio pone de manifiesto la complejidad de encontrar un equilibrio entre eficacia clínica, seguridad del paciente y sostenibilidad del uso de antibióticos.
Aunque algunos grupos internacionales plantean abandonar la profilaxis antibiótica preventiva, las investigadoras subrayan que no puede retirarse un tratamiento que ha demostrado eficacia sin disponer antes de alternativas igualmente seguras.
“Son pacientes extremadamente complejos. Prevenir las complicaciones derivadas de los tratamientos oncológicos es tan importante como tratar el propio cáncer”, concluye Teresa Bernal del Castillo.